En estas montañas, el agua comienza algunos de los viajes que acabarán conectando lugares muy alejados. Cerca de A Fontaneira nace el río Neira, que llevará sus aguas hasta el Miño; más al norte, en Fonteo, brotan las primeras aguas del Eo, que recorrerá montañas, bosques y valles antes de alcanzar el mar Cantábrico.
El agua que vemos brotar de un manantial o correr por un río o un regato forma parte de un largo recorrido iniciado con la lluvia, la niebla o la nieve. Los bosques intervienen en ese recorrido: amortiguan el impacto de las precipitaciones, favorecen su infiltración, protegen la tierra frente a la erosión y ayudan a mantener las riberas y la calidad del agua.
Cuidar los bosques es también cuidar el agua que bebemos.
Estos beneficios esenciales forman parte de los servicios ecosistémicos que los bosques proporcionan a toda la sociedad. PEFC trabaja para que sean reconocidos y valorados.

Nacemento Río Neira
EL BOSQUE QUE CUIDA EL AGUA
El viaje del agua
En las proximidades de A Fontaneira nace el río Neira. Sus aguas se dirigen hacia el interior de Galicia hasta encontrarse con el Miño, que finalmente desemboca en el océano Atlántico. En Fonteo, cuyo nombre parece anunciar lo que allí sucede, la fuente del Eo, comienza otro río que avanza hacia el norte hasta llegar al mar Cantábrico por la ría de Ribadeo.

Nacimiento del río Eo. Fonteo.
Dos ríos nacen en el mismo municipio y emprenden caminos diferentes. Todo comienza con pequeñas surgencias y regatos que van reuniendo el agua que desciende de las montañas. Lo que aquí apenas parece un hilo termina dando forma a valles, alimentando ecosistemas y conectando territorios.
El agua nunca permanece quieta. Circula por la atmósfera, cae sobre la vegetación, se infiltra en la tierra, alimenta manantiales y regatos y vuelve al mar, desde donde comenzará de nuevo su recorrido.
Cuando bebemos, cultivamos alimentos o abrimos un grifo, pocas veces pensamos en ese largo viaje. Sin embargo, la cantidad y la calidad del agua de la que disponemos dependen también del estado de los suelos, los bosques y el resto de los ecosistemas por los que ha pasado.
El bosque que cuida el agua.
Cuando llueve sobre un bosque, las gotas no llegan todas al suelo de la misma manera. Algunas quedan durante un tiempo sobre las hojas y las ramas; otras descienden lentamente por los troncos o caen sobre la hojarasca. Esa cubierta vegetal amortigua el impacto directo de la lluvia y reduce el arrastre de tierra.
Bajo nuestros pies continúa un trabajo que apenas vemos. Las raíces contribuyen a sujetar el terreno y crean espacios por los que el agua puede penetrar. La hojarasca y la materia orgánica ayudan a conservar la humedad, mientras que el suelo forestal retiene y filtra parte del agua antes de que esta alcance manantiales, regatos y ríos.
En las orillas, los árboles y arbustos de ribera cumplen una función especialmente importante. Sus raíces estabilizan los márgenes, la sombra ayuda a moderar la temperatura del agua y la vegetación proporciona alimento y refugio a numerosas especies.

Todo está relacionado: si el suelo queda desprotegido, aumenta la erosión; si la tierra es arrastrada, puede llegar a los cauces; y si desaparece la vegetación de ribera, se pierde parte de la protección natural del río. Por eso, cuidar el agua también significa gestionar adecuadamente los bosques y los terrenos que la rodean.
La regulación del ciclo del agua, la protección frente a la erosión y el mantenimiento de su calidad son algunos de los servicios ecosistémicos que los montes ofrecen a la sociedad, aunque muchas veces pasen inadvertidos.
UNA RESERVA PARA VIVIR
Baleira forma parte de la Reserva de la Biosfera Río Eo, Oscos y Terras de Burón, declarada por la UNESCO en 2007 y compartida por territorios de Galicia y Asturias. El río Eo, desde su nacimiento en Fonteo hasta su llegada al Cantábrico, es el hilo que une un amplio mosaico de montañas, bosques, valles, tierras agrarias, humedales, aldeas y villas.
En Baleira, los valores de la Reserva se hacen especialmente visibles en la relación entre el agua y el monte. Cerca del nacimiento del Eo se encuentra la Fraga da Marronda, un valioso bosque atlántico en el que conviven robles, abedules, castaños, acebos, avellanos, serbales y una destacada presencia de hayas.
a Fraga forma parte de la ZEC A Marronda, una Zona Especial de Conservación integrada en la Red Natura 2000. Este reconocimiento europeo busca proteger los hábitats y las especies de especial interés presentes en el territorio y garantizar que las actividades que se desarrollan en él sean compatibles con su conservación.
Pero una Reserva de la Biosfera no es un lugar detenido en el tiempo ni un espacio en el que toda actividad humana deba desaparecer. Es un territorio vivo, en el que se busca compatibilizar la conservación de la naturaleza con el bienestar de las personas y un desarrollo económico sostenible. Los bosques pueden albergar biodiversidad y proteger el agua y, al mismo tiempo, proporcionar madera, leña, frutos, pastos, empleo y otros recursos renovables.
Los molinos, puentes, hórreos, caminos y aldeas que encontramos en este entorno también cuentan cómo sus habitantes han utilizado durante generaciones el agua y los recursos del monte. El propio Camino Primitivo forma parte de ese patrimonio cultural: un camino histórico que permite descubrir el territorio a un ritmo pausado y comprender la estrecha relación entre naturaleza y sociedad.
Encontrar ese equilibrio es también uno de los principios de la gestión forestal sostenible que promueve PEFC: aprovechar responsablemente los recursos renovables del monte, mantener su capacidad de regeneración y conservar sus funciones ambientales, sociales y económicas para el futuro.
AGUA, BOSQUE Y RECREO.
Los bosques y los cursos de agua crean lugares especialmente agradables para detenerse, descansar y disfrutar de la naturaleza. La sombra de los árboles, el frescor, el murmullo del agua o la posibilidad de compartir una comida al aire libre convierten estos espacios en pequeños refugios durante el camino.
En el entorno de A Fontaneira encontramos dos lugares donde hacer una pausa. O Trabeiro, situado en el propio trazado del Camino Primitivo, ofrece al peregrino un espacio para detenerse y descansar entre árboles. Muy cerca se encuentra el Área Recreativa de A Fontaneira, acondicionada junto a la fuente de Lameira, donde nacen las aguas que dan origen al río Neira. Mesas y bancos permiten disfrutar con calma de este pequeño rincón y descubrir que incluso los grandes ríos comienzan, a veces, con un discreto hilo de agua. Algo más alejada del Camino se encuentra el Área Recreativa de Fonteo, donde nace el Eo.

Área recreativa do Trabeiro
Estos espacios nos recuerdan que los ecosistemas no solo proporcionan agua, madera y otros recursos. También nos ofrecen lugares para caminar, descansar, aprender, encontrarnos con otras personas o disfrutar del tiempo libre. Son servicios ecosistémicos recreativos que contribuyen a nuestro bienestar y que dependen, a su vez, del cuidado del agua, del suelo, de la vegetación y del paisaje.
Área Recreativa da Cortevella
Aunque se encuentra alejada del trazado del Camino Primitivo, el área recreativa de A Cortevella merece una visita si dispones de tiempo. Desde este lugar se contempla uno de los paisajes más espectaculares de Baleira. Desde sus zonas elevadas, la mirada recorre laderas, crestas, afloramientos rocosos y masas arboladas que se superponen hasta perderse en la distancia.

Área recreativa da Cortevella
La vista permite descubrir un paisaje lleno de contrastes. Los distintos tonos de la vegetación, las masas arboladas, los afloramientos rocosos y las huellas de la actividad humana componen una imagen amplia y cambiante. En medio de este entorno, el área recreativa ofrece un lugar en el que detenerse, descansar y contemplar con calma un territorio que cambia con la luz y con el paso de las estaciones.
El río Eo discurre por la parte baja de este entorno y ayuda a comprender cómo el agua ha ido modelando lentamente el relieve, abriendo valles y buscando su camino entre las montañas. Junto a él encontramos vegetación de ribera, antiguos molinos y espacios en los que el sonido del agua acompaña el recorrido.
El área dispone también de merenderos y constituye un buen punto de partida para descubrir el entorno a pie. Desde aquí se puede recorrer la Ruta da Mina, que avanza junto al Eo hasta una antigua explotación aurífera, o adentrarse en la Fraga da Marronda, siguiendo un itinerario entre bosques, afluentes, antiguos puentes, molinos y otras huellas de la relación entre las personas y el monte.
En lo alto del mirador se encuentra una escultura de San Francisco de Asís. Se ha publicado que la imagen fue instalada en 2010 y, debido a su peso y a la dificultad de acceso, tuvo que ser trasladada hasta el mirador en helicóptero. La iniciativa contó con el apoyo de emigrantes gallegos establecidos en Cataluña y de la Asociación Amigos da Marronda, creada por vecinos de Baleira para proteger, divulgar y poner en valor este espacio natural.

Miradoiro.
En el entorno también encontramos un hórreo y varias ouriceiras, recintos de piedra utilizados tradicionalmente para guardar los erizos de las castañas y protegerlos de los animales mientras el fruto completaba su maduración. Estos elementos recuerdan que el monte ha proporcionado a las comunidades locales mucho más que madera: también alimentos, energía y otros recursos esenciales para la vida cotidiana.

Ouceiras.
Una gestión forestal sostenible como la que promueve PEFC ayuda a mantener estos valores recreativos y, al mismo tiempo, permite aprovechar responsablemente los recursos renovables del monte. Porque un bosque cuidado es también un lugar para vivir, trabajar y disfrutar.
El Papel de PEFC
Cuidar el agua, gestionar el monte
El agua, la biodiversidad, los recursos forestales y los espacios para el descanso y el recreo forman parte de los muchos beneficios que ofrecen los montes. Para mantenerlos es necesario gestionar el territorio con una mirada amplia, teniendo en cuenta tanto sus valores ambientales como las necesidades de las personas que viven, trabajan o disfrutan de él.
La gestión forestal sostenible contribuye a proteger el suelo frente a la erosión, cuidar los cauces y la vegetación de ribera y reducir los impactos que los trabajos forestales pueden ocasionar. Al mismo tiempo, permite aprovechar de forma responsable recursos renovables como la madera, la leña, las castañas y otros productos del monte.
También debe considerar sus usos sociales. Caminar por un bosque, descansar junto a un río o contemplar un paisaje son experiencias que favorecen nuestro bienestar y nos ayudan a conocer y valorar el entorno. Para que puedan mantenerse en el tiempo, el aprovechamiento forestal y el uso recreativo deben desarrollarse de manera compatible con la conservación de sus valores naturales.
PEFC promueve una gestión forestal sostenible que busca ese equilibrio y trabaja para que servicios ecosistémicos como la regulación del agua, la protección del suelo, la conservación de la biodiversidad o las oportunidades de recreo sean conocidos y valorados por la sociedad. Porque un monte bien gestionado es un monte vivo: proporciona recursos renovables, genera oportunidades y continúa ofreciéndonos lugares para disfrutar.


Proyecto impulsado por la Xunta de Galicia dentro del programa «O Teu Xacobeo»















