Los molinos son uno de los elementos de la arquitectura popular que más abunda en Galicia. Esto se debe fundamentalmente a dos factores: por una parte, la facilidad para generar energía hidráulica en un país con una red fluvial y una línea de costa tan amplia como la nuestra; y por otra parte, porque los molinos son parte esencial del proceso de fabricación del pan, que durante mucho tiempo fue el alimento principal de nuestra gente. El Paseo Fluvial del Río Negro te sorprenderá.

Con PEFC conocerás los beneficios que un ecosistema aporta a la sociedad. Los servicios ecosistémicos. 

Los molinos
Paseo Fluvial
Monasterio de Moirame
El papel de PEFC
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Los Molinos

Existen múltiples tipologías de molinos. Atendiendo a la propiedad, pueden ser molinos de aparceros, construidos y utilizados exclusivamente por un grupo de personas con derechos y deberes colectivos de mantenimiento; y molinos de maquía, donde el servicio se hacía a cambio de una parte de la molienda (maquía). En la mayoría se molía el grano para hacer el pan; los molinos son un escalón más en el proceso de elaboración del pan junto con las eiras de mallar, los hórreos y los hornos, de los que ya hablamos al pasar por Ozón. Pero también se molían olivas para obtener aceite, cortezas de los árboles para curtir pieles, etc. Asimismo, atendiendo a la energía que emplean para funcionar, los molinos pueden clasificarse en: molinos de viento (que se construyen en Galicia a partir del s. XIX), molinos de sangre (movidos por mulas o bueyes) y molinos hidráulicos (accionados por la fuerza del agua de los ríos o del mar). Estos últimos son los que más abundan: los molinos de río se introdujeron en la Edad Media, y los de mareas en los s. XV- XVI. Dentro de estos también se pueden diferenciar distintas tipologías en función del mecanismo de molienda y de la manera en que el agua llega al molino. Como decíamos, las tipologías son muy variadas.

Paseo Fluvial do Río Negro

A lo largo del Paseo Fluvial do Río Negro se distribuyen 17 molinos que puedes visitar siguiendo la pasarela de madera que finaliza en la Playa de Area Maior, en Merexo. Se trata de construcciones sencillas de forma cuadrada o rectangular con muros de mampostería, sin ningún tipo de revestimiento. La cubierta es a dos aguas y de teja, sobre un entramado de madera. Las dimensiones varían conforme al número de piezas de moler que acojan; en este caso, una o dos por cada molino, pero pueden llegar a cinco. Junto a la puerta de acceso se sitúa una pieza de granito llamada pousadoiro que sobresale unos 30 o 50 cm y que servía para posar en ella el saco de grano. 

En el curso del río se construyó una pequeña presa de losas de piedra para desviar el agua, que discurre por un canal hasta los molinos. En este caso, el canal es de piedra, pero podía ser de madera. El agua entra en la edificación a través del infierno, filtrada en la grade, una reja que impide el paso de palos y piedras. La fuerza del agua mueve la rueda, que también suele ser de madera; puede ser horizontal (rodicio) o vertical (bruia), y que es la que acciona la pieza de moler. Sujeta del techo, está la moega, una caja de madera en forma de pirámide invertida, abierta por la parte superior por donde se echa el grano, y por la inferior por donde cae en la muela. La muela y el pie son las piezas de piedra que muelen el grano; la primera es la que gira mientras la segunda se mantiene fija. Según el tipo de grano, las piezas de moler son de distinta calidad y reciben distintos nombres: las piedras blancas o albares, para moler el trigo y el centeno; y las del país o piedra mourenza, para el maíz.

Aunque la piedra es el material predominante, los molinos son un ejemplo del empleo de la madera como material de construcción, no solo para techos o carpinterías de la edificación, sino también en los aparatos de molienda.

De las juntas de la muela y del pie sale la harina que va a caer en un lugar llamado farneiro. Se distinguen distintas calidades: el óleo es harina muy fina; el farelo es harina brava con cáscara de grano; y el picón, son granos machacados.

Los molinos eran también un centro de reunión social en el que la gente se entretenía mientras esperaba el turno, y muchos sitúan aquí los orígenes de las muiñeiras, o baile tradicional gallego. Muchos de los instrumentos de la música tradicional gallega están elaborados por diferentes componentes, entre ellos, la madera: panderetas, panderos, gaitas, tamboriles, bombo…

A partir de los años 50 empieza el abandono de estos molinos, sustituidos por molinos eléctricos.

Monasterio de Moirame

Muy cerca, se emplaza el Monasterio de Moirame, construido en el s. XII y del que solo se conserva la iglesia. También aquí el techo es de madera. La fachada principal está flanqueada por dos campanarios; el del lado N se mantiene cómo estaba originalmente, pero el del S sufrió modificaciones. Un espacio porticado moderno esconde el pórtico románico, que muchos estudiosos vinculan por su técnica al Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago. En la fachada S hay una puerta de acceso, también de estilo románico, que estuvo tapiada hasta no hace mucho y que comunicaba la iglesia con el monasterio. Además de la espectacularidad arquitectónica, en el interior destacan las pinturas descubiertas bajo la capa de cal que cubría las paredes. Se trata de 8 lienzos en los que se representan los 7 pecados capitales y la muerte. Los historiadores las sitúan en el s. XVII pero algunos defienden su origen medieval.

Bajo el monasterio medieval, las intervenciones arqueológicas demuestran que este espacio estuvo ocupado tanto por los germánicos cómo por los romanos. Por una parte, se documentaron 8 tumbas de época visigoda, excavadas en el sustrato, con orientación O-E y asociadas a piezas de bronce (un broche y una cruz). Por otra parte, aparecen también estructuras de canalización de agua y un hipocausto (una cámara hueca situada debajo del suelo y por donde circulaba aire caliente), que estarían indicando la existencia de una villa romana de época tardoimperial.

El Papel de PEFC

Los servicios ecosistémicos son aquellos beneficios que un ecosistema aporta a la sociedad, sustentan nuestra salud, nuestra economía y nuestra calidad de vida. 

Se pueden considerar cuatro tipos distintos de servicios ecosistémicos, según el beneficio que ofrezcan:

Los servicios de abastecimiento son los beneficios materiales que las personas obtenemos de los ecosistemas, como el suministro de alimentos, agua, fibras, madera…

Los servicios de regulación son los beneficios obtenidos de las funciones clave de los ecosistemas, como la regulación del clima y del ciclo del agua, el control de la erosión del suelo, la polinización…  

Los servicios culturales son los beneficios inmateriales que las personas obtenemos de los ecosistemas, relacionados con el tiempo libre, el ocio o aspectos más generales de la cultura.

Los servicios de apoyo, son necesarios para la producción de todos los demás servicios ecosistémicos, por ejemplo, ofreciendo espacios en los que viven las plantas y los animales, permitiendo la diversidad de especies y manteniendo la diversidad genética.

Los servicios ecosistémicos, combinan la preservación del medio natural al tiempo que se hace un uso y desarrollo sostenible. La certificación forestal PEFC emplea indicadores y parámetros que permiten medir estos servicios y la calidad de nuestra interacción con el entorno. 

Con la certificación PEFC en España, evaluamos la situación y evolución de los montes, a través de los indicadores y parámetros establecidos en la Norma UNE162.002 de Gestión Forestal Sostenible, como el Criterio 5, de Mantenimiento y mejora apropiada de la función protectora en la gestión de los montes, en el cual se deben identificar las zonas potencialmente sensibles y la existencia de medidas preventivas y  correctivas adoptadas e implantadas, con el objetivo de proteger el suelo frente a la erosión, prevenir de efectos adversos referentes a la calidad de las aguas, teniendo especial cuidado en la regulación del ciclo hidrológico, la estabilización de lechos, la protección de riberas, etc., y adoptar las medidas  correctivas en caso de ser necesarias. 

Debemos por tanto, contar con herramientas que permitan identificar que opciones de gestión ayudan a mejorar estos beneficios y evitar riesgos potenciales para los ecosistemas y las sociedades.

9. Ozón
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11. Muxía

Iniciativa promovida por el programa “O teu Xacobeo” de la Xunta de Galicia