Paramos aquí, en el río Fragoso, para advertirte del peligro: ¡anda suelto el vákner! Y no es de esta bestia de la única de la que debes tener miedo: apura el paso porque la Santa Compaña sale cada noche.

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El monte es sustento de vida, pero también es muerte. Puede ser un lugar oscuro, lúgubre, en el que la vegetación no te deja ver, donde las bestias rugen, el viento zoa y tú quieres escapar pero no puedes, porque el miedo te ha paralizado.

El vákner es una figura mítica descrita por el obispo armenio Mártis de  Arzendján, en un relato sobre su peregrinación a Fisterra entre 1489 y 1496: “Recibí la bendición de Santiago y llegué al extremo del mundo, en la playa de la Santa Virgen, a un edificio construido por la propia mano del apóstol San Pablo y que llaman Santa María de Finisterre. Encontramos al Vákner, animal salvaje grande y muy peligroso. Como os salvasteis cuando compañías de 20 personas no pueden pasar?”.

Atemorizaba a los peregrinos entre los montes del Xallas y la costa fisterrana. Los investigadores dicen que probablemente había sido un perro de gran tamaño con brotes de rabia, pero quien sabe…era una bestia feroz, astuto, rápido y con una fuerza y agresividad desmedidas. En otras culturas atlánticas se documentan figuras semejantes; de hecho, el nombre puede tener raíz indoeuropea, pues “wagh” significa chillar o retumbar; en latín “vagio” significa gemir o lloromiquear; en danés “vakker” significa alerta, y en nórdico “varg” significa lobo (vídeo).

El lobishome, un hombre que se transforma en lobo con la luna llena a causa de una maldición o de manera voluntaria segunda las leyendas, es otra de las figuras más populares de nuestro imaginario. Pero sin duda, la más extendida y la que causa mayor temor es la Santa Compaña. Se trata de un grupo de almas en pena vestidas con túnicas negras y capuchas, que vagan por las noches. No puedes verlos, pero están ahí. Escuchas los cánticos y los rezos, hay una densa niebla, el viento zoa y huele a cera…una campanilla sola… El grupo está encabezado por una persona viva que lleva en las manos una cruz y un caldero con agua bendita. Esa persona morirá al poco tiempo, a no ser que le pase la cruz y el caldero la otra persona con la que se encuentre mientras vaga. Al día siguiente, no recuerda nada, pero hay algo que lo consume por dentro y cada día está más delgado, pálido y cansado, hasta morir.

Si te encuentras con ella, ¡huye!, ¡sale corriendo! Y si no te da tiempo, dibuja un círculo en el suelo, túmbate dentro de él boca abajo y comienza a rezar…..¡deja que pasen, no los mires!. ¿Hay un crucero cerca? Corre hasta él y sube a los escalones; es lugar sagrado, de ahí no te pueden llevar. Eso sí, si hoy es San Juan (23 de junio) o Día de Difuntos (1 de noviembre)….las probabilidades de que salgas de esto son muy muy muy bajas…

7. Olveiroa
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9.Ozón

Iniciativa promovida por el programa “O teu Xacobeo” de la Xunta de Galicia