Entre las sierras de O Courel y Os Ancares, a unos 1.300 m de altitud, se sitúa una pequeña aldea de origen prerromano que es el punto de partida del Camino Francés en Galicia. O Cebreiro. 

Mirar a estructuras del pasado sirve para redescubrir materias primas sostenibles. En la actualidad, la construcción en madera juega un papel fundamental en la lucha contra el cambio climático, ya que la madera es un material natural y renovable. 

¿SABÍAS QUÉ? El uso de madera en construcción en lugar de acero u hormigón reduciría el consumo de combustibles fósiles un 19% y las emisiones de CO2 hasta en un 31% (CEPE).

Los arquitectos, interioristas y diseñadores ven en la madera certificada PEFC una garantía de procedencia legal ya que el sello avala que esa madera se extrae de fuentes legales y bosques gestionados de manera responsable, asegurando la trazabilidad en todos los eslabones de la cadena de suministro.

Las Pallozas

La arquitectura tradicional gallega es sencilla, funcional y adaptada al medio en el que se inserta. La topografía, las condiciones climáticas y las materias disponibles en cada zona determinan las soluciones arquitectónicas aplicadas.

Las pallozas representan todo un símbolo de arquitectura tradicional y modo de vida de la región, remontando su origen a la época prerromana, presumiblemente celta, con similitudes a las edificaciones típicas de la cultura castrexa.

En O Cebreiro, se conservan cinco pallozas con sus características constructivas originales, que muestran como las personas nos adaptamos a las condiciones del medio. 

La adecuada orientación de las pallozas, el grosor de sus muros sin apenas huecos y la cubierta de paja, son esenciales para un buen aislamiento exterior. La temperatura en su interior se conseguía con una planta sin esquinas para mejorar la distribución del calor, así como la disposición de una lareira y la presencia de ganado.

Como cualquier construcción popular, los materiales empleados eran aquellos existentes en las proximidades, por ello, los elementos básicos para la construcción de las pallozas eran la madera, la paja, la pizarra y la piedra. 

De planta oval o circular, su cubierta cónica formada por un armazón de vigas de madera de castaño o roble, se apoyan en los muros y se sustentan en un esteo insertado en el suelo. Sobre ella se fijan los manojos de paja, existiendo dos técnicas de colocación, “a palla, facha o bricanllo” y “a veo”, teniendo la primera una mayor durabilidad. “A palla” consiste en la colocación de brazados hechos de colmos (paja de centeno) colocados en tiras, mediante filas verticales de colmos superpuestos que se atan a la estructura de la palloza y entre sí con brincallos, hechos de paja de centeno trenzada. “A veo”, la última capa de paja se coloca suelta sobre la de soporte, atándose esta última mediante un trenzado llamado “veo”, hecho de ramas de uz, avellano, sauce, brezo o retama. Los veos retorcidos se colocan circularmente sobre el colmo del soporte.

En las pallozas convivían familia y animales, es una unidad constructiva en la que se integran la vivienda, la corte, el horno, el almacén, etc…, todo lo necesario para pasar largos periodos de tiempo en los duros inviernos de la alta montaña lucense. 

La vivienda y la corte se situaban a nivel del suelo, en dos espacios diferenciados. En el espacio de habitación de las personas, estaba la lareira y sobre ella el caínzo y los sarillos en los que se ahumaban algunos alimentos y se protegían de roedores. Cerca de la lareira solía estar el cuarto, espacio privado destinado al matrimonio de mayor edad de la casa. También contaban con arcas y lacenas e incluso horno. En ocasiones, un piso intermedio de madera, la barra, almacenaba la hierba y algunas cosechas, o incluso se usaba para dormir y así aprovechar el calor generado por los animales en las cortes. El espacio interior se separaba por paredes ligeras de tablas o un muro de piedra, que no llegan al techo.

El modo de vida de sus habitantes, estaba basado en la ganadería, en la agricultura y el aprovechamiento del monte. De los árboles aprovechaban la madera para construir, la leña para calentarse o sus frutos, principalmente las castañas, como alimento fundamental de la dieta.

Habitualmente las pallozas se encuentran acompañadas de hórreos donde guardaban las cosechas, o alimentos derivados de la matanza para curarse y a los pies colocaban la leña.

La tipología de los hórreos en esta zona, difiere al resto de los hórreos de Galicia. Son de planta cuadrada, de madera y tejado de paja. En otras zonas de Galicia se imponen los hórreos  rectangulares, unos de madera y otros completamente pétreos.

En general, los hórreos se apoyan en pies derechos, sobre un granero (una base cerrada), sobre una cepa (una base maciza) o sobre muros transversales. Encima de esta estructura, se disponen los tornarratos, que puede ser único o una pieza por cada pie, y cuya finalidad es impedir que los ratones trepen por el hórreo para comer los alimentos. La cámara (el almacén) está siempre con muchas aberturas para favorecer la circulación del aire; ronda los 2’5 m de altura y 1’5 m de ancho, pero la longitud varía en función de la situación económica de su propietario: a mayores dimensiones, mayor poder adquisitivo.

Si deseas conocer más información sobre la tipología e función de los hórreos pincha aquí. 

Madera para Construir

Mirar a estructuras del pasado sirve para redescubrir materias primas sostenibles. En la lucha contra el cambio climático la madera vuelve a ser protagonista como material de construcción. 

Nos encontramos en un momento de florecimiento y evolución de la construcción en madera con una tendencia significativa en el incremento de su uso como material natural y renovable, ante un futuro en el que el crecimiento de las ciudades deberá compatibilizarse con la lucha contra el cambio climático.

Los avances tecnológicos, los nuevos sistemas de prefabricación, y una serie de procesos que aumentan la seguridad, eficiencia y sostenibilidad, hacen que la madera se emplee cada vez más en altas edificaciones y conecte nuestros espacios interiores con el natural a través de su calidez, textura y belleza.

Las nuevas herramientas y metodologías de trabajo para la creación y gestión de un proyecto de construcción, agilizan los procesos. Las máquinas de control numérico (CNC), permiten mecanizar vigas y paneles, además de generar componentes a medida, creando piezas de forma rápida y eficiente que posteriormente pueden ensamblarse, reduciendo errores, mano de obra y tiempo de trabajo. 

Madera Contralaminada – CLT

El CLT o la madera contralaminada se ha convertido en un material que está transformando el sector de la construcción. Gracias a sus características técnicas se puede utilizar tanto en pequeñas construcciones como en edificios de media y gran altura.

 

El CLT se fabrica en forma de paneles estructurales macizos, formados por varias capas de tablas de madera aserrada encoladas entre sí y colocadas de manera perpendicular entre ellas, (diferente de la laminada en la que sus fibras están dispuestas en la misma dirección) obteniendo de este modo, un material con una alta estabilidad dimensional, gran capacidad estructural, ligereza y rápido montaje.

Los paneles de CLT pueden ser utilizados tanto como elementos de muros, forjados o cubiertas, en medidas que pueden llegar a los 12m. de longitud y los 3m. de ancho.

En Galicia contamos con la empresa XILONOR, impulsada por Finsa y Maderas Goiriz, convirtiéndose en la primera planta de producción de CLT de la Comunidad.

En XILONOR, la fabricación de CLT se realiza con pino gallego (pinaster y radiata) como materia prima, contribuyendo a generar valor en el entorno y dinamizando con ello el avance del sector de la madera en Galicia y el desarrollo de la economía circular. La empresa cuenta con la certificación de la cadena de custodia PEFC, ofreciendo a sus clientes la garantía del origen sostenible del producto.

El Diseño Biofílico

El Diseño Biofílico contribuye a una conexión con la naturaleza y a crear entornos más saludables, tanto en los espacios interiores como exteriores.  La utilización de la madera es una de las formas más directas de conectar a las personas y el natural mejorando nuestro bienestar. El diseño biofílico no solo está siendo utilizado en viviendas, sino especialmente en espacios educacionales, hospitalarios o de oficina, mejorando así la experiencia cotidiana de las personas en sus lugares de aprendizaje, salud y trabajo. 

¿Qué ver?

Museo Etnográfico de O Cebreiro

El conjunto etnográfico de O Cebreiro, declarado Bien de Interés Cultural y bajo la gestión de la Xunta de Galicia, está formado por cuatro pallozas, tres de ellas musealizadas y otra empleada como almacén (Museo, Quicio, Galán y Campelo). Este espacio cuenta con una superficie aproximada de 300 metros cuadrados, en el que se recrea la vida en la montaña lucense. 

Las pallozas de O Cebreiro están localizadas en el núcleo histórico por donde entra en Galicia el Camino Francés a Santiago de Compostela. El conjunto se sitúa en el entorno del santuario de Sta. María de O Cebreiro, que se remonta al siglo X y a la que se atribuyen diferentes leyendas.

La visita al museo nos ofrece la posibilidad de adentrarnos en el interior de una palloza y poder imaginar cómo era la vida cotidiana en la montaña lucense.

Podrás apreciar como la madera es uno de los elementos esenciales en aquel modo de vida rural, desde su proceso constructivo, como el armazón del techo, las puertas y ventanas, hasta en diferentes útiles domésticos o mobiliario e incluso la fuente que generaba calor en la vivienda. 

Faial de Liñares

Los hayedos galaicos son los más occidentales de la Península Ibérica y debido a su peculiar composición florística son considerados diferentes a los de las otras comunidades cercanas.  En el entorno de Ancares y O Courel, podemos encontrarnos con hayedos en diferentes zonas. 

Las hayas o Fagus sylvatica, son árboles de gran porte, erguidos y esbeltos que alcanzan hasta los 40m. Sus ramas se disponen horizontales sobre el tronco principal (corteza lisa y gris), de manera que proyecta una densa sombra bajo su copa, por lo que dificulta el desarrollo de otras especies arbóreas, a excepción de especies, como el acebo, que soportan ciertas condiciones de umbría. 

El Faial de Liñares está en tu Camino, en la aldea que da nombre al bosque. Se trata de un bosque mixto conformado principalmente por acebos, alisos, robles y hayas. Debes saber que si tu recorrido lo realizas en época invernal, encontrarás un bosque desnudo, ya que hablamos de árboles caducifolios. 

La madera de haya, es una madera de tonalidad clara, muy apreciada en la industria debido a su excelente comportamiento ante toda clase de acabados, fácil de tallar, tornear, pulir y apenas tiene entrenudos.

Muy cerca, encontrarás el Alto de San Roque, a 1.270 metros de altitud, donde se encuentra el Monumento al Peregrino, una de las esculturas más emblemáticas de todo el Camino Francés. 

¿Qué saber? curiosidades

La flecha amarilla. El origen

Uno de los símbolos más internacionales del Camino de Santiago es la flecha amarilla, pintada en diferentes elementos como árboles, vallas, calzadas,… Tiene un origen reciente, pues nació en 1984 por iniciativa del párroco de O Cebreiro, Elías Valiña Sampedro (Sarria, 1929-1989), que señalizó de este modo, desde Roncesvalles hasta Santiago, el Camino Francés.  

Elías Valiña, se encontró con zonas intransitables, en las que se acometieron trabajos de limpieza y se recuperaron tramos. Según nos cuenta su sobrino, José Manuel López Valiña, acompañante en muchos de sus viajes desde los 10 años de edad, Elías buscaba la manera de ayudar a los peregrinos a identificar de forma clara y sencilla su Camino hacia Santiago, sin necesidad de transportar gruesos libros cartográficos. Aunque existen muchas teorías al respecto, José cuenta que, el párroco consideró como una buena opción la solución aplicada por el país galo en la señalización de rutas de senderismo. Un día le preguntó a su sobrino de qué color le gustaría que pintasen las flechas, y aquel pequeño le dijo que el amarillo era su color favorito. Tras valorarlo como un color que ofrece buena visibilidad y que no había sido utilizado en otras rutas del país vecino, iniciaron el proceso de señalización, convirtiéndose finalmente en uno de los elementos esenciales del Camino, junto con la histórica vieira o concha. 

Elías Valiña promovió también la restauración del poblado de O Cebreiro, que concluyó con la inauguración del Museo Etnográfico. Sus indudables méritos hicieron que fuera nombrado por comisario del Camino de Santiago durante el I Encuentro Xacobeo celebrado en Compostela en 1985. 

La sepultura de Elías Valiña se encuentra en la Iglesia de Santa María Real do Cebreiro, probablemente el templo más antiguo del Camino Francés y uno de los primeros monumentos de esta ruta en ser restaurado.

El Papel de PEFC

La madera certificada PEFC, un valor en auge en la construcción sostenible.

La madera certificada PEFC se posiciona como un valor en auge en el ámbito de la construcción sostenible. Los arquitectos, interioristas y diseñadores ven en la madera certificada una garantía de procedencia legal ya que el sello PEFC avala que esa madera se extrae de fuentes legales y bosques gestionados de manera responsable, asegurando la trazabilidad en todos los eslabones de la cadena de suministro.

Los sellos BREEAM y GBCA de construcción sostenible evalúan positivamente la certificación PEFC. Así, las nuevas puntuaciones de estos sistemas de certificación aportan valor añadido a los productos constructivos con certificación PEFC, por lo que las empresas que comercializan o utilizan productos de madera PEFC, como CTL, GLT o la madera de chapa laminada, tendrán mejor puntuación frente a otras maderas no certificadas y, por tanto, más posibilidad de acceso a concursos públicos, ayudas o solicitud de certificaciones de excelencia.

La industria de la construcción se enfrenta al reto de demostrar que la madera suministrada en los distintos proyectos procede de fuentes sostenibles certificadas. Este tipo de certificación además, visibiliza su compromiso con la gestión sostenible de los bosques, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 y la lucha contra el cambio climático.

A través de la certificación de Cadena de Custodia para proyectos específicos, o «certificación de proyectos», se ofrece un mecanismo para verificar de forma independiente el uso de madera certificada en un proyecto único de duración limitada.

El proceso de certificación de proyectos PEFC es muy similar al proceso normal de Cadena de Custodia. Una vez que el proyecto se haya completado, la entidad de certificación tendrá que verificar el uso de madera certificada PEFC previamente calculada y vinculada al proyecto.

Iniciativa promovida por el programa “O teu Xacobeo” de la Xunta de Galicia