El monte también proporciona la materia prima para construir embarcaciones y aparejos de pesca. El Castillo de San Carlos alberga un museo sobre la pesca y el mundo marinero, donde podrás ver claramente que la costa no solo mira al mar.

La actividad forestal genera oportunidades entre los miles de silvicultores y empresas gallegas, y la certificación forestal PEFC contribuye a su puesta en valor.

Castillo de San Carlos
Carpintería de ribera
Santa María das Areas
El papel de PEFC
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Castillo de San Carlos

La estratégica localización de la Costa da Morte convertía estas tierras en parada obligada para las expediciones que se dirigían hacia el N de Europa o al Mediterráneo, lo que favorecía las incursiones de navíos enemigos que arrasaban las poblaciones del interior. Hasta el s. XVII, la defensa de la costa se limitaba a pequeñas trincheras con un par de piezas de artillería. Es en el s. XVIII cuando se empieza a diseñar un plan defensivo basado en la localización estratégica de fortificaciones. Inicialmente, se diseñaron 3 fortificaciones: el Castillo del Cardenal en Corcubión, el Castillo del Príncipe en Cee y el Castillo del Soberano en Camariñas, a los que se añadió más adelante el Castillo de San Carlos en Fisterra.

El Castillo del Cardenal fue construido en el s. XVIII en la Punta Pión. Es el más grande de todos, con capacidad para casi 100 soldados y 12 cañones. Cuenta con hornabeque, con entrada por el baluarte central, una gran plaza central y dos garitas. Hacía pareja con el Castelo del Príncipe, localizado justo en el otra frente de la ría, y las leyendas cuentan que existía una cadena entre ambos que al tensarse impedía el paso de los barcos.

El Castillo del Príncipe es una batería circular con hornabeque y tenía capacidad para 88 hombres y 12 piezas de artillería.

El Castillo de San Carlos tiene forma irregular para adaptarse al terreno. Tiene 3 troneras cada una orientada en una dirección. Hoy es el Museo de Mar, donde puedes ver una muestra permanente de las artes de pesca empleadas en esta zona a lo largo del tiempo.

El Castillo del Soberano estaba delimitado por una muralla con 17 troneras que miraban hacia ría. Hacia el interior, existía un recinto en el que se localizaban los cañones, 3 baluartes y 1 foso, para defenderlo de los ataques por tierra. 

Muchos de ellos fueron incendiados durante la invasión napoleónica y después reconstruidos. Sin embargo, el Castillo del Soberano fue desmantelado tras la Guerra Civil, empleándose la piedra en la construcción del muelle de Camariñas.

Ahora te encuentras en el Castillo de San Carlos, convertido en un museo etnográfico sobre la vida marinera. Si te animas a visitarlo, aquí puedes consultar sus horarios. Se explicarán las diferentes artes de pesca que se emplean en la zona, los tipos de embarcación y el modo de vida en las villas de la costa.

Carpintería de ribera 

En el museo del Castillo de San Carlos puedes conocer los diferentes artes de pesca que se emplean en la zona, los tipos de embarcación y el modo de vida en las villas de la costa. Nosotros te vamos a hablar de la construcción artesanal de embarcaciones de madera: la carpintería de ribera. 

En el museo del Castillo de San Carlos puedes conocer los diferentes artes de pesca que se emplean en la zona, los tipos de embarcación y el modo de vida en las villas de la costa. Nosotros te vamos a hablar de la construcción artesanal de embarcaciones de madera: la carpintería de ribera. 

Inicialmente, las carpinterías se situaban en las playas, por la facilidad para echar después la embarcación al mar; y eran instalaciones provisionales que se desmantelaban una vez que el barco estaba construido. Desde mediados del s. XX, las facilidades para transportar por carretera las embarcaciones hasta el agua van a modificar esta situación: las carpinterías ya no tienen que localizarse obligatoriamente en la ribera del mar, sino que basta con que sean lugares bien comunicados. Siendo así, se procura además emplazarlas en lugares próximos a los montes para obtener fácilmente la materia prima (la madera). Y todo esto contribuye a que acaben convirtiéndose en instalaciones permanentes o astilleros.

Hasta principios del s. XIX, el casco y la arboradura (conjunto de mástiles y vergas del barco) se construían íntegramente en madera; a partir de este momento, empezaron a emplearse también otros materiales como el hierro y el acero; y ya en el s. XX se introducen materiales compuestos como las resinas con fibras de vidrio. En paralelo, se modifica también el sistema de propulsión de los barcos: del remo y de la vela se pasa a la máquina de vapor, y más adelante, ya a mediados del s. XX, a motores accionados por combustibles derivados del petróleo. Estos cambios en los materiales y en el sistema de propulsión derivaron en importantes cambios en el sector. Por una parte, el empleo de los nuevos materiales reduce notablemente el tiempo de entrega de la embarcación, por lo que finalmente la carpintería de ribera quedó ceñida a la fabricación de embarcaciones de pesca, lanchas para el transporte de personas en el interior de las rías, embarcaciones deportivas y embarcaciones menores para el servicio de los puertos.

Era el carpintero el que seleccionaba en el monte el árbol idóneo para cada pieza. Así, por ejemplo, elegía los árboles de forma curvada para fabricar las piezas estructurales curvas ya que la madera presenta su máxima resistencia y elasticidad en la dirección de las fibras. También supervisaba la corta del árbol para garantizar que el corte respetaba las propiedades por las que había sido seleccionada. 

Para la construcción de los elementos estructurales de la embarcación se emplea madera de roble, por ser una madera dura y con buena resistencia mecánica, de buen comportamiento frente a la humedad y el agua del mar, pero también frente a los hongos. Sin embargo, debido al lento ritmo de crecimiento de esta especie, no era sencillo encontrar robles con una longitud idónea para determinadas piezas del barco, por lo que se acabó por introducir también la madera de eucalipto. Para el forrado del casco y de la cubierta se emplea madera de pino; roble y pino para la caseta de mando, y castaño, fresno o nogal para las piezas menores. 

Las piezas de la embarcación se construyen por separado y después se ensamblan mediante uniones estructurales trabadas y con clavos, tornillos y otras piezas, ahora metálicas y galvanizadas para evitar la corrosión, pero que antes también eran de madera. Se continúa con el calafateado, pintura..

Actualmente, la carpintería de ribera es una actividad en retroceso en Galicia. Según datos de la Asociación Galega de Carpintería de Ribeira (AGALCARI), solo se mantienen activos 25 astilleros: 16 en la provincia de A Coruña, 8 en la de Pontevedra y 1 en la de Lugo. Juntos, generan unos 100 empleos directos y 500 indirectos. Aproximadamente, el 73% de la flota pesquera gallega está hecha en madera, pero en estos astilleros ya casi no fabrican nuevas embarcaciones; la mayor parte de los servicios son reparaciones.

Fuente: AGALCARI

Esta actividad también tiene efectos en la gestión del monte, pues la demanda de madera con unas características específicas requiere de una silvicultura especializada.

Asimismo, es una actividad con un impacto ambiental casi nulo, sin apenas coste energético, y con un producto reciclable y biodegradable. Investigaciones del Centro de Innovación y Servicios Tecnológicos de la Madera revelan que frente a las 110 toneladas de dióxido de carbono (CO2) que emite un barco de fibra en todo su ciclo de vida (construcción, uso, mantenimiento, despiece…), uno de madera emite solo 10.

Santa María das Areas

Desde el comienzo de la peregrinación xacobea, muchos peregrinos siguieron el Camino hasta Fisterra, allí donde se pensaba que la tierra acababa, para cumplir con el rito de bañarse, quemar la ropa utilizada durante el trayecto y ver la puesta de sol. 

Santa María de las Areas es el santuario dedicado a Cristo más occidental de la Cristiandad. Aquí llegaban los peregrinos después de visitar Compostela, llevando a su regreso una concha de la Playa de la Langosteira, que se convirtió con el tiempo en el emblema del Camino. 

La iglesia es de origen románica (s. XII) pero fue remodelada en los s. XIV y XV, de ahí el estilo gótico y renacentista de alguna de sus capillas. En una de las fachadas laterales se localiza la denominada Puerta Santa, que cumple la misma función que la de la catedral compostelana: expiar los pecados de quien la atraviesa. Ahora bien, no basta con cruzar la puerta; los pecados solo se perdonan si el peregrino aplica en su vida diaria los valores cristianos. Por eso las puertas santas son siempre puertas secundarias y estrechas, pues simbolizan que el camino a la salvación es el de la humildad y la penitencia.

Al lado del templo se encuentra un crucero gótico, con una cruz con Cristo crucificado, la Virgen y San Juan en el anverso; y la Virgen con el niño en el reverso. En el camposanto aún se conserva una pequeña capilla gótica que perteneció al albergue de peregrinos. 

En el interior del santuario destaca el Santo Cristo de Fisterra o Cristo de la Barba Dorada, una talla en madera también de estilo gótico. Con la imagen se pretende transmitir el sufrimiento de Cristo en la pasión y para eso se recurre a una estética muy humanizada: la sangre seca de las heridas, el rostro amoratado, pies torcidos, brazos rígidos, las costillas muy marcadas…; el que rompe totalmente con el sobrio estilo románico, en el que se contienen las emociones.

La talla en madera se volvió popular en la Edad Media de la mano de la Iglesia católica, en relieves y esculturas, pero también como ornamentación arquitectónica y de mobiliario. Las maderas más idóneas para este trabajo son las de roble, castaño, fresno, haya, nogal, olmo; es decir, las de mayor densidad y menos resinosas, pues se astillan menos. La pieza de madera a tallar debía cortarse con mucha antelación para garantizar un bueno secado. Hay tallas hechas de una sola pieza, y otras constituidas por varios fragmentos encolados, incluso procedentes de distintos árboles. Una vez tallada, la escultura se cubría de yeso o estuco para después aplicar la policromía.

El domingo de Pascua, el vecindario hace una teatralización de la resurrección, fiesta que fue declarada de interés turístico nacional.

El Papel de PEFC

La madera y las fibras vegetales encontraron su papel relevante en todos los períodos de la historia.

Galicia cuenta con una superficie forestal de más de dos millones de hectáreas, y la actividad forestal genera oportunidades y valor entre los miles de silvicultores y empresas gallegas. La certificación forestal PEFC contribuye a la puesta en valor de todo el sector, monte e industria. 

Con PEFC se evalúan indicadores dispares para garantizar el cumplimiento de una gestión forestal sostenible, como por ejemplo los directamente relacionados con las masas forestales y su gestión o como el empleo y seguridad de los trabajadores del propio monte. Conocer las existencias de madera, sus crecimientos y su relación con los aprovechamientos madereros, acerca una valiosa información de las características de la gestión del monte, permitiendo medir su calidad y sostenibilidad.

El empleo generado por los montes es un importante indicador de sus beneficios sociales, especialmente para un desarrollo rural sostenible. Al mismo tiempo, son necesarios recursos humanos adecuados en número y cualificación para el plan y control de la gestión forestal sostenible y para la dirección de trabajos silvícolas.

El sector forestal es un sector con alta siniestralidad, por lo que la prevención de los accidentes y de las enfermedades laborales es un aspecto social importante de la gestión forestal sostenible.

Mejorar la formación de todos los actores implicados en la gestión de los montes, tanto en cuestiones de riesgos laborales como en los posibles impactos de las operaciones silvícolas, son también objetivos PEFC.

13. Buxán
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15. Corcubión

Iniciativa promovida por el programa “O teu Xacobeo” de la Xunta de Galicia